Cúcuta Deportivo confirmó su regreso a la máxima categoría del fútbol colombiano después de vencer a Real Cundinamarca en una definición por penaltis cargada de drama, tensión y giros inesperados. El equipo motilón, empujado por un General Santander repleto y encendido, logró el ascenso tras imponerse en una noche donde la angustia fue protagonista.
El partido tuvo de todo. Cúcuta dominó ampliamente en el primer tiempo, generando opciones por todos los costados y encontrando recompensa con el gol de Lucas Ríos, quien definió dentro del área para desatar la euforia en las tribunas. Sin embargo, la figura del portero Kevin Cataño se empezó a imponer desde temprano, apagando remates que parecían gol cantado y sosteniendo a Real Cundinamarca en los momentos más críticos.
La alegría local se cortó al minuto 44, cuando una transición rápida del visitante terminó en el empate. Caicedo lideró el contragolpe, sirvió para Rocha y un desvío terminó enviando la pelota al fondo. Con el 1-1, el partido se fue al descanso con una tensión evidente en ambos equipos.
En la segunda parte, Cúcuta volvió a ponerse arriba gracias a Agudelo, quien aprovechó un rebote en el área para marcar el 2-1. El estadio era una fiesta, pero el guion tenía más capítulos. Dos penaltis a favor del local parecían sentencia anticipada, pero el portero Cataño, figura monumental, atajó el primero a Agudelo y vio cómo el segundo, cobrado por Pisano, reventó el travesaño. El partido estaba destinado a resolverse desde el punto blanco.
En los penaltis, la montaña rusa no se detuvo. Ramiro Sánchez atajó dos cobros para Cúcuta, mientras Cataño hizo lo mismo para Real Cundinamarca. El drama llegó al máximo cuando el propio Cataño, héroe de la noche, tomó la responsabilidad y estrelló su cobro en el travesaño. Ahí apareció Cristian Álvarez, quien convirtió el penal definitivo y selló el ascenso motilón a la A.

