un momento clave para definir el camino que el equipo deberá recorrer en Estados Unidos, México y Canadá. Aunque aún no se conocen los rivales, este evento será determinante para entender el nivel de exigencia que enfrentará la Tricolor en una Copa del Mundo ampliada a 48 selecciones y con un formato completamente renovado.
El sorteo cobra especial importancia para Colombia porque permitirá proyectar la preparación, los desplazamientos y los estilos de juego que deberá enfrentar. Cada grupo tendrá características distintas y en un torneo con más equipos y más partidos, la planificación estratégica será vital. La Selección llega a esta instancia con un proceso consolidado bajo Néstor Lorenzo y con una base competitiva que ha mostrado solidez en las Eliminatorias.
El nuevo formato introduce más margen, pero también más riesgos. Un grupo mal gestionado podría complicar la clasificación a las fases finales, mientras que un sorteo favorable abriría la puerta a un recorrido más cómodo en el arranque. Para Colombia, la clave será sostener la regularidad y aprovechar la fortaleza colectiva que ha construido en los últimos años, especialmente en el mediocampo y la zona defensiva.
El 5 de diciembre también se convierte en una vitrina emocional y mediática para el país. El sorteo definirá ciudades, posibles cruces y la expectativa de millones de aficionados que sueñan con un papel histórico. Colombia ha recuperado identidad, funcionamiento y presencia internacional; ahora necesita confirmar ese crecimiento en el torneo más grande de la historia.
Mientras llega la fecha, el cuerpo técnico y la Federación trabajan en aspectos logísticos, amistosos previos y seguimiento de jugadores. El sorteo será el punto de partida oficial hacia el Mundial 2026. A partir de ese momento, Colombia conocerá su hoja de ruta y podrá ajustar cada detalle para llegar con la mejor versión posible a una Copa del Mundo que promete ser exigente, extensa y llena de oportunidades.

