Una noche mágica se vivió en el estadio José Alvalade de Portugal, donde el Sporting de Lisboa gestó una de las remontadas más épicas de la actual temporada. Tras caer por un contundente 3-0 en su visita al Bodø/Glimt en territorio noruego, el conjunto lusitano apeló a su jerarquía para darle vuelta a la serie. Con un aplastante 5-0 frente a su eufórica hinchada, aseguraron su tiquete a los cuartos de final de la UEFA Champions League, dejando una huella imborrable en el certamen europeo.
En medio de esta tremenda hazaña continental, la cuota colombiana brilló con luz propia gracias a la impecable actuación de Luis Suárez. El delantero demostró una vez más por qué es una pieza de confianza en el esquema ofensivo del equipo verdiblanco. En el momento de mayor tensión, Suárez asumió la enorme responsabilidad de cobrar un penal decisivo en el tiempo regular. Con una frialdad absoluta, mandó el balón al fondo de la red para igualar el marcador global 3-3 y forzar la ansiada prórroga.
El cobro del artillero cafetero fue el impulso anímico exacto que el Sporting necesitaba para terminar de arrollar a la escuadra noruega durante el tiempo extra. La resistencia del Bodø/Glimt se desmoronó por completo ante el ímpetu local, permitiendo que el uruguayo Maxi Araújo y el portugués Rafael Nel sellaran la goleada. Este triunfo 5-0 no solo representa una remontada táctica impecable, sino una verdadera demostración de carácter de un plantel que nunca bajó los brazos.
Para el fútbol colombiano, ver a un compatriota siendo protagonista absoluto en la élite mundial siempre será un gran motivo de orgullo. Luis Suárez sigue consolidando su buen momento en el Viejo Continente y ahora se prepara para el durísimo reto de los cuartos de final. Sin duda, su talento, sacrificio y capacidad goleadora seguirán siendo determinantes para las aspiraciones del cuadro lisboeta en la recta final del torneo de clubes más importante del mundo.

