Juan Fernando Quintero es de esos jugadores que tienen algo difícil de explicar: magia pura. Verlo en una cancha siempre genera expectativa, porque en cualquier momento puede inventarse algo diferente. Un pase filtrado, un centro preciso, un tiro libre, una asistencia o simplemente una jugada que nadie más había imaginado. Con Juanfer siempre existe la sensación de que algo peligroso puede pasar.
Pero reducir a Juanfer únicamente a lo que hace con un balón sería quedarse corto. También es un jugador que se ha ganado el cariño de la gente por su manera de ser. Es un tipo humilde, cercano y dispuesto. Le pides una foto y, muchas veces, ahí está. Le pides un video, responde. Le haces una pregunta y normalmente tiene la disposición para atenderte. Y eso también habla del ser humano que hay detrás del futbolista.
Además, Juanfer pocas veces ha estado metido en grandes polémicas. Su figura se ha construido más desde el talento, la personalidad y el fútbol que desde el ruido. En ese sentido, tiene algo de esos grandes referentes como Falcao: jugadores que no solamente son importantes dentro de la cancha, sino que también pueden convertirse en ejemplos fuera de ella.
Hoy, en Independiente Medellín, Juan Fernando Quintero representa mucho para el fútbol profesional colombiano. Su presencia le da otra dinámica al torneo, genera expectativa y demuestra que todavía hay espacio para jugadores capaces de marcar diferencias desde la creatividad y el talento.
Y por eso hay que disfrutarlo.
No sabemos cuánto tiempo más estará en el FPC ni cuál será su próximo destino. Seguramente Juanfer dará el 100 % mientras esté en Medellín, como lo ha hecho durante su carrera, y tampoco sería extraño verlo nuevamente en otro equipo del fútbol colombiano o en algún lugar del mundo.
Lo que sí sabemos es que estamos frente a un futbolista de esos que no aparecen todos los días.
Sí, Juanfer es pequeño en estatura. Pero la magia que sale de sus pies es gigantesca. Es de esos jugadores que vale la pena disfrutar mientras estén en una cancha, porque cuando un futbolista tiene esa capacidad de sorprender, de inventar y de hacer que el fútbol parezca más sencillo, simplemente hay que sentarse, mirar y disfrutarlo hasta donde más se pueda.

